TOXINA BOTULÍNICA

Para qué sirve el tratamiento con Toxina Botulínica

Las expresiones faciales causan que los músculos del rostro se contraigan y, con el paso del tiempo, generen arrugas y las llamadas "líneas de expresión".

Para contrarrestar la aparición de estas arrugas y disimular las ya existentes, el mejor tratamiento es la aplicación de toxina botulínica, conocida comercialmente como Botox.

Cuando se inyecta toxina botulínica directamente en estos músculos, se detiene la inyección de impulsos nerviosos e impiden que se generen más contracciones.

Con la aplicación de toxina botulínica, el músculo se relaja y genera que se suavice la piel que recubre el músculo.

Algunas personas sienten alguna molestia muy leve, pero la mayoría encuentran el procedimiento sin dolor.

Las principales zonas de aplicación de la toxina botulínica son la frente, el entrecejo, las “patas de gallo” y la boca.

Cada aplicación de la toxina botulínica dura entre unos 10 ó 15 minutos y los resultados se manifiestan a partir de 3 ó 5 días. En algunos casos, con tratamientos repetidos de toxina botulínica, la arruga puede desaparecer.

Los resultados de la aplicación de toxina botulínica duran entre 4 y 6 meses, y, si se repite el tratamiento, esta vez pueden alargar con cada procedimiento. La toxina botulínica está contraindicada en embarazadas, durante la lactancia y en personas alérgicas a la albúmina humana.

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