La toxina botulínica o Dysport (o Botox) es una sustancia que relaja los músculos que producen las “arrugas dinámicas”, aquellas que se forman por la gesticulación o la expresión del rostro. Es un producto biológico derivado de una bacteria llamada Clostridium Botulinum y su producción, para sus diferentes usos, se realiza bajo condiciones científicas seguras y muy controladas.

Las diferentes cepas de Clostridium botulinum producen siete formas inmunológicamente distintas de toxina botulínica. Los subtipos más usados para aplicación médica o estética son la toxina botulínica tipo A (TbA) y la toxina botulínica tipo B (TbB).

Además del uso estético, esta sustancia se utiliza en otras especialidades como la neurología y la oftalmología desde hace más de 10 años. La primera aplicación medicinal de toxina botulínica se realizó a finales de la década de 1970 como tratamiento corrector del estrabismo, una patología oftalmológica caracterizada por la hiperactividad de los músculos encargados de movilizar el globo ocular. Recién a partir del final de la década de 1980 comenzó a usarse como tratamiento estético. Otros tipos de distonías que son tratadas con toxina botulínica son la distonía cervical (tortícolis espasmódica), el espasmo hemifacial y ciertas distonías de miembros y afecciones que cursan con una hiperactividad muscular, como el síndrome de Tourette.

La toxina botulínica se aplica a través de micro-inyecciones en la zona a tratar. Su aplicación debe realizarse por médicos especializados y se realiza en unos pocos minutos. Sus resultados comienzan a notarse a partir de las 72 hs luego de la aplicación y su efecto dura entre 3 y 6 meses, que depende de factores como la edad, el tipo de actividad muscular, la profundidad de las arrugas y la dosis aplicada.

El tratamiento con toxina botulínica es ideal para eliminar y atenuar las arrugas de la parte superior de rostro, es decir, la frente, el entrecejo y las que rodean a los ojos. También puede usarse para combatir las arrugas de la nariz, del cuello y las comisuras y arrugas en la boca.

Frente y Entrecejo: las arrugas que se producen en el entrecejo o arrugas del ceño son de orientación vertical. Eliminar o atenuar las arrugas verticales y horizontales supone tratar varias zonas, por ejemplo, debajo de la línea que une ambas cejas, por encima del reborde orbitario y sobre la línea pupilar media por encima del reborde orbitario. Por su parte, el tratamiento de las arrugas horizontales de la frente debe ser cuidadoso, ya que el músculo frontal tiene función de elevación y si se relaja demasiado, se producirá una caída de las cejas.

Cejas y ojos: son puntos de la atracción de la mirada, unas cejas bien conformadas y con la adecuada orientación son más atractivas. La toxina botulínica  puede contribuir de manera notable a la belleza de las cejas y de los ojos. Mediante su aplicación pueden atenuarse y eliminarse las llamadas “patas de gallo”.

Aplicado por especialistas y médicos, la toxina botulínica no produce da alergia, ni efectos indeseables ni secundarios. Desde que comenzó a usarse con fines estéticos, se convirtió en uno de los tratamientos más efectivos para tratar las arrugas del rostro. Sin embargo, la toxina botulínica está contraindicada en embarazadas, durante la lactancia, en individuos alérgicos a la albúmina humana y en quienes sufran enfermedades neuromusculares.

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