No todas las pieles son iguales. Por lo cual, cada tipo de piel requiere cuidados especiales.  Pero, ¿cómo saber cómo es tu piel y cuál es la forma adecuada de tratarla para cuidarla y tenerla siempre linda? En este artículo te vamos a contar, además, las características del cutis, seco y graso. ¡A tomar nota!

El funcionamiento de las glándulas sebáceas de la piel que aportan grasitud determinan el tipo de piel. Si hay poros “visibles” en la frente, nariz y mentón o en las mejillas, el cutis es graso. El tamaño del poro está relacionado con la cantidad de grasa de la piel; por lo cual, cuanto más visible es el poro, más grasa tiene la zona. Si los poros no se ven en absoluto y la piel no se ve brillosa, entonces el cutis podría ser normal o seco.

En cuanto a la humedad, hay que tener en cuenta el funcionamiento de la glándula sudorípara que aporta agua a la piel. Si se pellizca la piel frente a un espejo de aumento y se evidencia un tramado de líneas finas como pequeñas arruguitas, el cutis está  deshidratado, que se pueden ver a simple vista en los cutis excesivamente deshidratados. Si no se ven, el cutis está hidratado.

Las combinaciones que pueden darse entre el nivel de grasitud y de hidratación determinan el tipo de piel. Hay que tener en cuenta que las pieles pueden pasar por períodos de transición. Durante la adolescencia el tipo cutáneo puede presentar algunos comedones o grasitud y ya es una buena edad para comenzar a realizar la higiene diaria. A su vez, luego de los 35 años, las pieles necesitan cuidados antienvejecimiento, sin olvidar la limpieza diaria.

-Cutis graso e hidratado: es suave, tiene poros dilatados y grasitud brillante y fluida. Son las pieles que más lentamente envejecen y menos cuidados necesitan gracias a su lubricación natural. En este caso, hay  que realizar limpiezas diarias por la mañana y por la noche para eliminar el exceso de sebo, exfoliar una vez por semana para evitar el engrosamiento, utilizar geles y emulsiones livianas que no contengan aceite y elegir cosméticos matificantes para dar el aspecto de un cutis limpio.

-Cutis graso y deshidratado: se caracteriza por poros visibles, grasitud densa y untuosa sobre todo en la zona T, arruguitas y es irregular al tacto. Suele confundirse con el cutis “seco” pero, en realidad, le sobra grasitud y le falta agua. La limpieza diaria es muy importante y se realiza con productos indicados para cutis grasos o mixtos. Luego,  es muy importante la hidratación con geles o emulsiones muy livianas libres de aceite. Además, lo recomendable es exfoliar una vez por semana y tomar 2 litros de agua diarios para mejorar la hidratación del tejido.

-Cutis seco e hidratado: en este tipo de piel, los poros son invisibles y tiene buena hidratación. Hasta los 35 años son pieles perfectas, suaves y sin grasitud. Los cuidados son principalmente preventivos dado que luego de esta edad suelen mancharse, arrugarse y tienen tendencia a manifestar rosácea. Es fundamental el uso de emulsiones hidratantes de forma diaria.

-Cutis seco y deshidratado: no se ven los poros, es una piel áspera, presenta arrugas y, a veces, descamación. Éstas son las pieles que más cuidados necesitan por su falta de lubricación natural. Pueden envejecer prematuramente, ser muy sensibles y enrojecer con facilidad. Se recomienda utilizar texturas en emulsión o cremas indicadas para pieles sensibles.

-Cutis mixtos: presentan características de los dos tipos de cutis en diferentes zonas del rostro. Lo ideal tratar cada zona según sus necesidades para lograr un mejor aspecto de la piel.

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