operaciones estéticasPese a los riesgos que presenta para la salud, las cirugías plásticas realizadas en Argentina fueron más de 120 mil (en comparación de las 73 mil en 2011), de acuerdo al último informe de la Sociedad Internacional de Cirujanos Plásticos Estéticos (Asaps, por su nombre en inglés).

Los riesgos que presentan este tipo de operaciones, sobre todo si se los compara con los procedimientos estéticos no quirúrgicos, no sólo se refieren a lo que implica una cirugía (anestesia, post operatorio, etc.) sino también a que últimamente en el país se comenzaron a utilizar productos más baratos para economizar costos.

Como resultado, muchas clínicas y médicos ofrecen intervenciones hasta diez veces más baratas que los procedimientos seguros en manos experimentadas. En las últimas semanas, el tema llegó a los medios masivos a raíz de diferentes casos de famosas locales que tuvieron problemas de salud por operarse los glúteos de esta manera.

¿Cuáles son esos productos? Silicona líquida industrial, contrastes de uso radiológico, metacrilato en polvo, bactericidas, colágeno y/u otros productos diluidos en sueros o agua.

“Lamentablemente, apareció una serie de productos que parece tender a adaptar el costo de estas intervenciones a los bolsillos argentinos, pero que pueden ser peligrosos. Hay que pensar que cualquiera de estas sustancias son algo que la persona va a incorporar en su organismo, que va a modificar su cuerpo y la percepción que tenemos de él. Por eso, si el presupuesto no alcanza para acceder a una intervención de la mayor calidad posible, siempre debe estar entre las opciones la posibilidad de esperar hasta que sí sea posible”, aseguró en una entrevista con La Nación el doctor Guillermo Galgano, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper).

Por su parte, el doctor Francisco Fama recomienda desconfiar de los tratamientos estéticos de bajo costo: “No hay que recurrir a profesionales mediáticos, sino a los que puedan certificar su formación y realizarse las intervenciones en un sanatorio debidamente habilitado para evitar todo riesgo. Ninguno de estos profesionales mencionados mediáticamente pertenece a la Sacper.”

Por ejemplo, el metacrilato es parte de una familia de acrílicos con distintas aplicaciones. Sólo uno está autorizado para uso estético el polimetilmetacrilato o PMMA, y no se puede aplicar para dar volumen a la cola o a las mamas, sino para corregir imperfecciones en superficies pequeñas, como arrugas, poceado de celulitis o el retoque de la punta de la nariz.

Además, indicó el médico Galgano, el metacrilato es un material acrílico que se endurece. También está el metilmetacrilato. Ambos son materiales muy utilizados en la industria y la práctica odontológicas para, por ejemplo, pegar prótesis. El PMMA, que es el polímero de metilmetacrilato en micropartículas, es el producto que se puede inyectar en el organismo sin riesgo de que migre ni que se solidifique”.

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